Mi no carta hacia ti.
De las idas y venidas. De los sís, pero nos.…
Echo de menos pasar tiempo contigo,
tenerte entre mis manos,
que disfrutemos de los cafeses juntos,
y de los ratitos después del deporte.
Salir de fiesta sin ti ya no es lo mismo,
no hay apenas noche que no piense en ti,
y que no dudaría en volver a llamarte,
causante de alegrías y desdichas.
Siempre fuiste un alma libre,
por eso dejabas que otros disfrutaran de ti,
porque te gustaba experimentar bocas ajenas,
y presenciar las más diversas historias.
Y es que fuiste un capricho caro,
de los que si te descuidas te arruinan,
y te llevan a hipotecar una vida.
Intentar seguir tu ritmo era una locura muy cafeínada,
con pitidos en el pecho y respiración acelerada.
Fuimos una de esas relaciones tóxicas,
cargadas de idas y venidas,
de fobias y filias,
de hoy tú en el sofá y yo en la cama,
y de hacernos polvo por la mañana.
Dejarte fue más duro que salir de Granada,
era duro ver cómo me pedías volver con la mirada.
Recuerdo que tu amiga María me empezó a dejar llamadas,
y fue muy duro decir que “abstinencia, que nada de nada”.
Y es que, aunque hayan pasado los años,
no creo que cambie nada de lo que siento por ti.
Joder, cómo echo de menos fumar.
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